DM weblog La vida es complicada y tú la quieres complicar más. Take it easy, man.

Publicado
1/05/10

Categoría
Avances para atrás, Detalles, Personal, Sentido común

Simplificar: ese maravilloso y desconocido verbo

Motorola tiene hoy (ahora, en este preciso momento) 117 modelos de móvil a la venta en su web estadounidense*. Qué barbaridad. 36 en la española.

Los móviles no me interesan, nunca me han gustado. Profesionalmente, el e-mail es el principal medio de comunicación con mis clientes. Al trabajar desde casa, y dedicándome a lo que me dedico, es de lejos la mejor opción. Las cosas por escrito quedan, las palabras se las lleva el viento. El móvil o el teléfono fijo, en mi caso, quedan relegados a temas personales y/o urgencias laborales puntuales.

¿Por qué no tengo un iPhone, un móvil con Android o una Blackberry?

Porque no los necesito. Porque no me sirven. Trabajo con mi iMac 24″; cuando viajo o estoy fuera de casa lo sustituye el MacBook Pro. Sin alguno de estos dos aparatos cerca de mí, no existo profesionalmente. Por más que pueda leer un pdf con anotaciones en mi móvil, sin mis ordenadores sería incapaz de hacer nada. Bueno, digamos que sí, que podría llevar a cabo un 0,01% de mi trabajo, pero no me compensa. Cuando estoy fuera de casa, ya sea en una reunión con un cliente o comiendo con mi familia, NO ESTOY. Si, excepcionalmente, me veo forzado a salir, habiendo un trabajo en marcha urgente o que debe ser entregado ese mismo día, me preocupo de estar disponible y tener una conexión a Internet decente en el lugar.

Soy autónomo, mi horario es flexible y cómo organizo mi tiempo es responsabilidad mía. Muchos amigos me han confesado lo complicado que les resultaría vivir bajo este “no horario”. Otros me manifiestan su envidia, en el buen sentido de la palabra. Ni lo uno, ni lo otro. La mayoría de mis fines de semana comienzan el viernes a las 3 de la tarde, pero (por suerte**) desgraciadamente jamás terminan el lunes a las 8 o a las 9 de la mañana. Trabajar sábados y domingos es rutinario para el menda; trabajar en “vacaciones”, también. Responsabilidad, es la clave. Respetar las fechas de entrega, amarlas. El compromiso. Por todo esto, cuando suelto velas, cuando no me encuentro frente a mis máquinas, repito: ni estoy ni quiero estar. Separar el trabajo del ocio es fundamental. A más de un amigo y a muchos clientes les recomiendo adoptar esta actitud. A mí me funciona. Obviamente, la complicidad de la femme es indispensable.

¿Mi móvil actual?: Este Motorola, cortesía de mi cuñado, cortesía de un amigo suyo taxista, cortesía de un inglés despistado que subió a un taxi. No utilizo la cámara –ni vídeo, ni fotos–, ni me conecto a Internet, ni juego, ni chateo, ni otras pavadas varias. Eso sí, la agenda está sincronizada automáticamente vía Bluetooth con mis ordenadores. Me basta.

* Vísto en Daring Fireball.
** Me encanta mi trabajo, es uno de mis 5 hobbies.


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