Prohibir nunca fue una buena opción
En Estados Unidos se han realizado 37 millones de detenciones por asuntos relacionados con drogas pero en los que no estaba presente la violencia. Esto indica claramente que la llamada “guerra contra las drogas” es un colosal fracaso, y que meter presa a gente que fuma o se atreve a cultivar marihuana, lejos de reducir el consumo, logra más bien sumergir a miles de jóvenes en ambientes de depravación y malas compañías, del que saldrán convertidos en verdaderos delincuentes o en criminales profesionales.
Esta realidad ha hecho que intelectuales con ideologías totalmente opuestas, como Noam Chomsky y el difunto Milton Friedman, apoyen desde hace años la legalización del consumo de drogas; no porque les guste, sino porque comprenden que la prohibición termina por ser más dañina. El remedio ha resultado mucho peor que la enfermedad, y los problemas médicos y sociales jamás se solucionan convirtiendo en delito el daño que uno se hace a sí mismo. Por el contrario, la legalización tendería a reducir el consumo, ya que eliminaría las millonarias ganancias del gangsterismo internacional, que financia a los guerrilleros colombianos y corrompe a policías, políticos y burócratas de todo el mundo.
CARLOS BALL, director de la agencia AIPE
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