Arrestado por “afanar Wi-Fi”
Ha sido en Londres y, según cuentan en este artículo de El País, no es la primera vez: “En 2005, un hombre fue condenado a pagar 500 libras de multa y a 12 meses de libertad condicional por la misma razón”.
En ninguno de los 3 ejemplos de detenciones por este asunto citados en el artículo se habla de una utilización maliciosa, esta gente aprovechaba un ancho de banda sobrante.
Yo lo he hecho y no me siento un ladrón. Ha sido en contadas ocasiones, cuestión de revisar el correo o consultar algunos periódicos. Siempre, siempre, siempre conectándome a conexiones Wi-Fi abiertas.
No dispongo de un reuter inalámbrico en casa, utilizo un módem USB -el mismo, desde hace más de 4 años- conectado a mi ordenador principal. A veces, comparto la conexión mediante el Airport incorporado en el iMac con mi portátil, el pequeño (pero muy grande) PowerBook G4. Por una cuestión de seguridad, ya que todo mi trabajo está en estos ordenadores, en la red aplico seguridad WEP de 128 bits. Si tuviera el susodicho reuter, lo tengo muy claro, dejaría la conexión abierta siempre que no estuviera utilizando el ordenador.
Probablemente, soy un pelín radical, pero es que no lo puedo evitar. Noticias así, me ponen los pelos como escarpias. En este mundo nuestro, hay muy poco respeto por la lógica y la geometría. De la equidad, mejor ni hablamos.