compañeros libaneses
Tuve dos compañeros de clase libaneses durante el año que estudié en Francia. Uno era cristiano maronita, otro árabe. No se parecían en nada, ni física ni mentalmente. Cualquiera que no les conociera habría podido pensar que cada uno iba a su bola. Puede que fuera así. El caso es que, donde encontraras a uno, estaba el otro.
El chico cristiano me confesó a los pocos meses que no podía quitarse de encima al otro. No me convenció. Era un lince, ambicioso, hablaba un francés perfecto (educado en el Lycée Français de Beirut), no era mala persona, pero tenía muy claro lo que quería.
El amigo árabe hablaba un francés de m… Sin embargo, tenía los ojos más abiertos de toda Compiègne. Seguramente aprendió más que nadie en esos 9 meses. Cuando llegó era noble y tenía un punto y medio de inocente.
Nuestra escuela era lo más parecido a una convención de la ONU. Menos asiáticos, todas la razas estaban representadas.
En el día de las presentaciones, el jefe de estudios (y profesor de varias asignaturas, muy culto) repartió guiños a todas las nacionalidades. Cuando llegó el turno de los libaneses, estaba cantado, soltó el tópico de la inteligencia de los comerciantes libaneses, famosos desde tiempos del antiguo Egipto. (Nos encontrábamos en una École de Commerce, señoras y señores, Mesdames et Messieurs.)
Ante el cumplido, las reacciones fueron distintas entre mis compañeros compatriotas. Ahí me di cuenta de la verdadera diferencia entre ambos. Uno sonreía maliciosamente, otro sólo sonreía. Pero se llevaban bien.
Maruja Torres se fue al Líbano de vacaciones y le pilló toda la movida. Conoce muy bien el país y te cuenta la historia de primera mano.
Actualización
Aunque no se publicara antes de hoy, este artículo lo escribí el mismo día que comenzó el bombardeo israelí sobre Líbano. Decenas de años de guerra civil y cientos a lo largo de los siglos: Líbano es uno de los tantos países con un legado bélico cuyo estudio requeriría de largas temporadas de dedicación. Estoy francamente indignado, ¿de qué cojones va Israel?
A todos los dictadores y poíticos “honrados” que entierran a sus países en las guerras:
Dejen ya de asesinar a mujeres y niños inocences con sus súper armas que nunca dan en el puto blanco. TODOS, métanse los cañones por el culo y… disparen, YA.Es un mensaje de “Cagatot”. El laxante natural preferido por los valencianos.
(Gracias Ramón. ¡Ese Monlegal!)
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