La conjura de los necios
Uno de mis libros favoritos es La conjura de los necios, de John Kennedy Toole. Lo estoy releyendo por enésima vez y me quedan unas pocas páginas para terminarlo.
Comienza con una cita de Jonathan Swift, satírico entre los satíricos:
“Cuando en el mundo aparece un verdadero genio, puede identificársele por este signo: todos los necios se conjuran contra él.”
No es mi caso, ninguno de los dos. Sin embargo, sí he tenido y tengo el placer de conocer a algunos genios. Ni siquiera lo saben, lo de ser genios, claro. Personalmente, prefiero a los incomprendidos, diferentes, perseguidos, revolucionarios - nada de política, por favor - y atacados sin piedad o ignorados por sus coetáneos más lerdos. Umm, quizá esto sirva igualmente para definir a algunos lerdos.
El hombre evoluciona de aquella manera, pero evoluciona. Menos mal, de otro modo no podríamos disfrutar de estos genios. Hombres y mujeres que prueban la existencia de una vida después de la muerte, uno de los muchos axiomas comunes a cualquier religión que se precie.
Un inciso, no me puedo resistir, aquí tenéis una perla del Vaticano. Aunque no tiene mucho que ver con el asunto, demuestra que el tiempo lo cura todo y ayuda a evolucionar. Bueno, a veces es necesario que pasen muchos siglos de guerras y oscurantismo, pero todo llega querid@s. Me voy por los cerros de Roma…
El señor Toole se suicidó a los treinta y dos años, deprimido porque nadie quería publicar su obra. Su madre, más obstinada, continuó luchando por la publicación del voluminoso manuscrito en papel carbón. Finalmente, en 1980, pudo leer, en letra de imprenta, A Confederacy of Dunces, su título original. En 1981 (lo has adivinado, un año después) recibió el premio Pulitzer de novela. Al margen del trofeo, muy al estilo americano (por lo trágico de su desaparición), esta obra es una auténtica genialidad. Os la recomiendo.
El tipo nació y murió en Nueva Orleans. La novela también tiene lugar en esa ciudad. Según cuentan, la más mediterránea al otro lado del Atlántico.
Otro día escribiré sobre El Buscón y el amigo Paquito Quevedo. Pese a sus más de cuatrocientos años, tiene un hueco reservado en el cajón de mi mesita. ¿Qué hubiera escrito Paco de haber nacido en nuestros tiempos?
Para concluir, genio tiene nada más y nada menos que 10 acepciones en el diccionario de la RAE. En la tercera podemos leer: Mal carácter, temperamento difícil. Me encanta consultar palabras con uno de los widgets que exploran el diccionario de la RAE. A veces se sorprende uno con cosas que ni siquiera sabe que sabía. Francisco de Quevedo Villegas (Caballero de la Orden de Santiago y Señor de Juan Abad) fue un genio y tenía un genio de cagarse. Lo que se llama comúnmente mala leche, vamos.
1 comentario